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Sebastián Montes: “He visto el crecimiento de la fundación y el norte sigue estando presente”

septiembre 1, 2026

El guitarrista radicado en Alemania vuelve a Chile para participar en la Semana Internacional de la Guitarra y en un nuevo concierto de la Camerata UAI-FGV, donde interpretará una obra de Rodrigo Guzmán. En esta entrevista anticipa detalles de esas actividades y reflexiona sobre su relación con la Fundación Guitarra Viva Ernesto Quezada. 

Sebastián Montes. Foto: Klaus Kusserow.

Sebastián Montes vive hace más de dos décadas en Alemania, pero su vínculo con la actividad musical en Chile permanece inalterable. Cada año visita el país para actuar junto a diversas orquestas, ofrecer recitales y clases, instancias en las que da cuenta de una vasta trayectoria internacional. Desde finales de los 90 hasta hoy, registra triunfos en más de una decena de concursos internacionales y, sobre todo, actuaciones en más de 40 países de América, Europa y Asia.

Nacido en 1979, Montes es uno de los principales nombres de la guitarra chilena actual. Se formó en la Universidad de Chile, donde estudió con el reciente ganador del Premio Nacional de Artes Musicales, Luis Orlandini. Luego se perfeccionó en las Escuelas Superiores de Música de Hannover y Stuttgart y, desde entonces, ha permanecido en Alemania, donde hoy es profesor titular en la Escuela Superior de Música de Saarbrücken y director artístico del Festival Internacional de Guitarra de Nürtingen. Paralelamente, mantiene una agenda de actuaciones como concertista y con el Dúo KM, que fundó con la guitarrista alemana Katrin Klingeberg. 

Desde hace algunas temporadas, la mayoría de sus actividades en Chile han sido organizadas por la Fundación Guitarra Viva Ernesto Quezada, que lo ha recibido como uno de sus artistas en residencia. Ese lazo se revitaliza por estos días con un nuevo e intenso calendario de actividades.

Primero, será uno de los invitados a la quinta Semana Internacional de la Guitarra que se celebrará en Frutillar, donde realizará conciertos y clases magistrales (más información). Luego será solista en el tercer programa de la temporada de la nueva Camerata UAI-FGV, que se presentará este miércoles 9 de septiembre (19:30 horas) en el Auditorio Tánica de Vitacura. Bajo la dirección de Christian Lorca, en esa ocasión estrenará en Chile el Concierto mestizo de Rodrigo Guzmán (1973), cerrando un repertorio que también contempla piezas de las chilenas María Carolina López (1975) y Carmela Mackenna (1879-1962). 

“A Rodrigo Guzmán lo conozco desde hace mucho tiempo. Estudiamos juntos, con Luis Orlandini, y tocamos en el Cuarteto de Guitarras de Chile. Él se fue antes a estudiar a Alemania y hemos seguido en contacto todo este tiempo”, explica. “Hizo esta obra en el año 2015, para dos guitarras y orquesta, y la dedicó al dúo que tenemos con mi esposa Katrin, con quien la estrenamos en Alemania, junto a David del Pino Klinge. Después hizo esta versión para guitarra sola, que será tocada por primera vez en Chile”. 

¿Cómo describes este Concierto mestizo?

Está escrito en tres movimientos y su particularidad es que utiliza muchos efectos relacionados con la guitarra folclórica, tomando en cuenta que también está dedicado al pueblo mapuche. Tiene muchos elementos de su música que se pueden reconocer dentro de la obra.

¿Cómo son estos tres movimientos?

El primero se titula «Mestizo» y, como el nombre lo dice, es una mezcla de estilos. Se escucha algo de música española y algo de música chilena, está relacionado con nuestra historia. El segundo es una especie de ritual mapuche, entonces originalmente se debe tocar un kultrún y tiene muchos elementos percutivos de la música ritual. Ahí se escucha notoriamente el intento de recrear la música mapuche dentro de una obra para orquesta y guitarra clásica. Finalmente, el tercero es muy rítmico, a partir de la idea del juego del palín, y mezcla ciertos elementos de música latinoamericana. Hay una cita a Alberto Ginastera, por ejemplo, y también hay harta fantasía.

La Camerata UAI-FGV nació expresamente para fomentar el repertorio de guitarra y orquesta. ¿Cómo observas ese proyecto?

Es fantástico que se haya creado una Camerata como esta, en tantos sentidos. Para seguir abarcando repertorios que no se han tocado mucho y porque siempre es bienvenida una nueva fuente laboral para músicos. Este nexo con la guitarra es genial. Chile es un país donde las orquestas sí toman en cuenta la guitarra y siempre hay uno o dos conciertos en el año, pero este proyecto le da una continuidad a la idea de que la guitarra esté presente. Me parece excelente.

¿Conoces iniciativas similares en el extranjero? ¿Has participado en algo así?

No tanto. Hay orquestas que hacen cooperaciones con un festival, por ejemplo, y dentro de una semana tocan obras para guitarra y orquesta, pero son cosas puntuales. No es algo que esté pensado como un programa que transcurra durante el año. Yo no conozco un proyecto de este tipo.

Has participado en numerosas actividades de la Fundación Guitarra Viva, desde conciertos a instancias formativas. ¿Cómo comenzó esta relación?

Yo me siento privilegiado, porque esta relación ya ha durado por varios años. Se dio de manera un poco casual, porque una persona me pidió una carta de recomendación para participar de un proyecto de la fundación. A partir de eso retomamos el contacto con Nicolás Emilfork, el director artístico, con quien habíamos sido compañeros en la Universidad de Chile. 

Si bien te formaste con Luis Orlandini, ¿tuviste relación con Ernesto Quezada? ¿Qué imagen tenías de él?

Nunca lo vi tocar, pero tuve algunos cursos con él en la universidad y mi papá había sido su estudiante. Siempre me pareció una persona muy amable y generosa no solo con sus alumnos, sino que con otros también. De hecho, siempre me pareció muy loable que después la fundación se abriera a guitarristas que venían de otras escuelas. Cuando la fundación estaba comenzando había muchos alumnos de Quezada que también estaban empezando su carrera, pero ya desde ese momento se incorporó a otros. Algunos recibieron becas y tuvieron la opción de tocar, entonces fue muy generoso.

Considerando que tu vínculo con la fundación tiene varios años y que vives en el extranjero, ¿cómo ves la evolución de su trabajo?

Claro, a mí me ha tocado ver el crecimiento desde afuera, pero siento que el norte no se ha perdido, sigue estando presente. Considero que la línea principal sigue siendo la misma, que es ayudar mucho a artistas emergentes, dándoles opciones de estudio, de instrumentos, que reciban clases y escuchen conciertos. Lo que ha crecido son las instituciones con las cuales la fundación coopera y la cantidad de actividades que logra hacer.

Además de ofrecer conciertos, has estado en muchas actividades educativas de la fundación. ¿Qué valor tienen para ti?

Mucho valor, eso tiene mucho valor. Cuando estudiaba y tenía la opción de tomar una clase con algún guitarrista que venía de afuera, siempre era un momento muy interesante, muy importante. Te inspiraba mucho a seguir trabajando, a seguir descubriendo lo que uno puede hacer. Entonces me parece fundamental que la fundación tenga un foco importante ahí. Me ha tocado hacer clases magistrales en la misma fundación, en la Semana Internacional de la Guitarra en Frutillar, y he estado en conciertos didácticos, que también son importantes para dar a conocer la guitarra en círculos donde a veces es menos conocido el repertorio de guitarra clásica.

Rodrigo Alarcón L. – 01/09/2026